Coronel Mayor Juan León SolaGOBERNADOR JUAN LEON SOLA

Biografía según Jacinto R. Yaben

Nació en Nogoyá, provincia de Entre Ríos, en el año 1787. Fueron sus padres, D. Juan Solá, español y doña María Retamar, entrerriana. Al estallar la revolución de mayo de 1810, se enroló de inmediato en sus banderas y fue uno de los que acompañaron al general Belgrano en su campaña al Paraguay. En 1812 y 1813 fue comisionado para custodiar los pertrechos de guerra del ejército argentino durante el sitio de Montevideo. De 1815; a 1817 militó en las filas del famoso caudillo entrerriano D. José Eusebio Hereñú y contribuyó a la derrota del coronel Barón de Holmberg en la batalla del Sauce, en 1815, por lo que fue ascendido por su jefe a teniente  coronel sobre el campo de batalla. Más tarde se declaró con Hereñú, partidario de la causa favorable a Buenos Aires, cuando en septiembre de 1817, D. Gregorio Samaniego llegó a esta Capital a informar al Director Supremo que los habitantes de Entre Ríos estaban decididos a unirse a la nación, obteniendo algunas municiones y la promesa de auxilios más importantes, como efectivamente los envió bajo la forma de la expedición mandada por el coronel Luciano Montes de Oca, fuerte de 600 hombres de las tres armas. Tal esfuerzo era orientado a contrarrestar la influencia en aquella provincia del caudillo Francisco Ramírez, que aliado a Estanislao López, de Santa Fe; y Artigas, de la Banda Oriental.

Sola se halló en las acciones que tuvieron lugar en Los Toldos y después en las proximidades del Arroyo de la China, contra las montoneras de  Francisco Ramírez, y también en la acción del Saucesito, el 25 de marzo de 1818, donde el caudillo entrerriano derrotó completamente al general Marcos Balcarce, que mandaba la segunda expedición enviada desde Buenos Aire. Sola, refugiado en Los Toldos, con otros caudillos, pasó a esta ciudad de donde regresó recién a su provincia después de los Tratados del Pilar, en marzo de 1820, acompañando al coronel Lucio V. Mansilla, de quién siguió las inspiraciones, prestando todo su concurso para la realización de los planes combinados por éste y el gobernador de Buenos Aires, tendientes a la eliminación de la persona de Francisco Ramírez.

Tanto Mansilla como Sola, acompañaron a este último cuando debió hacer frente a Artigas que había invadido la provincia de Entre Ríos, contribuyendo ambos al resultado final de aquella lucha a muerte. Sola se encontró en el combate de Las Guachas, el 13 de junio de 1820;  en el de las Tunas, el 24 del mismo mes, así como también la acción del arroyo Mocoretá, a las órdenes del comandante Arramembi, contra los artiguistas, el 23-24 de julio de aquel año, encuentro en cual Sola comandaba el escuadrón de vanguardia de la división de López Jordán, la que intervino eficazmente para afirmar el triunfo de las armas entrerrianas. Continuó en aquella campaña hasta que el caudillo oriental se asiló en el Paraguay, tenazmente perseguido por su antiguo aliado.

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Muerto Ramírez en la lucha civil, el comandante Sola acompañó al coronel Mansilla cuando produjo la revolución de septiembre de 1821, que derrocó a López Jordán del poder que había ocupado en reemplazo de su hermano materno, asistiendo al combate de Nogoyá, el 17 de octubre, donde fueron derrotados los jordanistas. En otro encuentro que tuvo lugar el 20 de octubre de 1821, en el paso del Arroyo Gená, frente a la estancia de Coronel, con los jordanistas, y la gente de Hereñú adicto a Mansilla, Sola quedó prisionero, el cual liberado se adhirió al partido de Mansilla, que había recomendado muy especialmente a Hereñú la suerte de su prisionero.

Al organizar las fuerzas de la provincia el nuevo gobernador Mansilla, nombró al comandante Sola comandante general del Departemento de Paraná. pasando posteriormente de nuevo al de Nogoyá.

A fines de 1821, Sola invitó al coronel Gregorio Piriz a que se presentase con su gente en Nogoyá, en cuyo caso le garantizaba que sería amnistiado; promesas que después fueron confirmados por el propio gobernador Mansilla, aunque es bien cierto que no fueron cumplidas. Cuando el general Mansilla se trasladó a Buenos Aires, en marzo de 1823, para convenir con el ministro Rivadavia la actitud que convenía adoptar en Entre Ríos, el Coronel Sola ejerció el gobierno delegado, desde el 15 de marzo hasta mediados de abril; así como también lo había ejercido el año anterior con motivo de haberse ausentado el titular a recorrer la provincia. En aquel intervalo de gobierno fue que se descubrieron los manejos subversivos que determinaron el que se tomaran presos en el Arroyo de la China a Justo José de Urquiza, Manuel Lavalleja y Santos Calventos y posteriormente a otros. Sola presidió el consejo de guerra que juzgó a los complicados y que dictaminó la pena de muerte contra Andrés Latorre y Juan Vázquez Feijóo (orientales) y otras penas menores.

A fines de 1823 el coronel Pedro Espino invadió el territorio entrerriano desde la provincia oriental, por el Arroyo de la China, en combinación con Hereñú, López Jordán y otros caudillos. El gobernador Mansilla destacó al coronel Sola al frente de 250 hombres, el que alcanzó a Espino en Gená y lo deshizo, acuchillándolo hasta las costas del Uruguay, obligándolo a vadear el río, deteniéndose el jefe rebelde en una isla frente a Paysandú.

Al expirar el período de mando del general Mansilla, fue elegido para reemplazarlo el coronel Sola, el que tomó posesión de su elevado cargo el 12 de febrero de 1824, habiendo tenido lugar la elección de Sola el día anterior.

Eligió para acompañarlo en sus tareas administrativas, en calidad de secretario de los tres departamentos, a D. Domingo de Oro, una de las personalidades más descollantes del país. En su gestión gubernativa, el coronel Sola no se apartó de las influencias porteñistas que habían distinguido el período de mando de Mansilla y que los congresales de Paraná creían haber amortiguado al elevar a la silla gubernamental a Sola. El partido anti-porteñista de Entre Ríos resolvió cambiar la situación, pero sin recurrir a otras armas que las que ponía en sus manos la Constitución, esto es, ganar las elecciones futuras de gobernador por medio de una activa propaganda.  Pero en aquellos momentos era la preocupación principal la reunión de los representantes de todas las provincias invitadas por Buenos Aires para organizarse como entidad nacional, lo que se hacía tanto más urgente en razón que habiendo regresado de Río de Janeiro el Dr. Valentín Gómez de su delicada misión ante la Corte Imperial, informaba que el Brasil se negaba a devolver la Provincia Cisplatina, siendo inevitable, por lo tanto, un rompimiento. El gobernador Sola nombró para reemplazar en el comando general del Departamento del Arroyo de la China a D. Evaristo Carriego, designado como uno de los diputados de Entre Ríos al Congreso Constituyente de Buenos Aires, al coronel graduado D. Ricardo López Jordán.

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El 15 de diciembre de 1825 fue elegido gobernador de la provincia el coronel Ricardo López Jordán, pero tal elección fue vetada por Sola, que juzgó que no debía permitir aquel triunfo de la oposición y no trepidó en cometer actos violentos y tumultuosos para hacerse elegir gobernador por la fuerza, lo que logró el 21 de aquel mismo mes. El 20 de febrero de  1826, López Jordán se levantó en armas en la ciudad de Uruguay, desconociendo la autoridad del usurpador. El Presidente Rivadavia, en conocimiento del estado de anarquía que había estallado en Entre Ríos, recomendó al general Martín Rodríguez, que mandaba el Ejército de Observación contra el Brasil, que intimase a ambos beligerantes la deposición de las armas y ocurriesen al Congreso General para que dictaminase en el pleito suscitado entre Sola y López Jordán.

El Gobernador Sola no se oponía al temperamento propuesto por el Primer Magistrado, pero, no obstante esto, contestó el 9 de marzo al general Rodríguez una nota en término s severos, sin dejar de ser corteses, sosteniendo que era legal el que mantuviese en armas las milicias acantonadas en Nogoyá, mientras no se disolviesen las reunidas en el Departamento del Uruguay por López Jordán, García de Zúñiga y Contreras. También López Jordán se dirigió al general Rodríguez el día 8 de marzo, desconociendo la jefatura militar de éste, e insistiendo en la necesidad que tenía de mantenerse con las armas en la mano para defender sus derechos. Sola se dirigió a su cuartel general situado en el pueblo de Nogoyá, dejando al coronel Barrenechea a cargo del gobierno delegado, mientras que López Jordán se dirigía al Congreso General Constituyente, el cual en su sesión del 13 de marzo de 1826 daba cuenta a todos su miembros del conflicto suscitado.

El presidente Rivadavia designó al coronel; Manuel de Escalada para arreglar el entredicho; el comisionado procedió con exquisito tacto y cordura, pidiendo al gobernador Sola, que después de ser acatado en su autoridad, renunciase ante el Congreso entrerriano, por él agraviado; y a ambos jefes la deposición de las armas y el acatamiento a lo que resolviese aquel Cuerpo, al aceptar dicha renuncia. La Legislatura designó al teniente coronel Vicente Zapata el 4 de abril de 1826.

Posteriormente, el gobernador Mateo García de Zúñiga, que reemplazó a Zapata por renuncia de éste, el 27 de enero de 1827, tuvo que arrestar al coronel Sola y al comandante Barrenechea, convictos de haber cometido movimientos sediciosos en el Paraná; pero poco después Zúñiga tenía que abandonar el sillón de gobierno y escapar a Santa Fe, tomando el  poder nuevamente Zapata. El 29 de septiembre, Sola es nombrado comandante General de Armas de la provincia por el gobernador Zapata  (comunicado al Ministerio de Hacienda el 6 de octubre). Este renunció a fines de 1827 y la legislatura aclamó gobernador y capitán general al coronel Sola, el 16 de diciembre de aquel año, por un bienio ( 1 ). Sola ejerció su segundo gobierno hasta el 24 de junio de 1828 en que lo depuso una rebelión que encabezó el coronel Tomás Cóceres, el día 14 de este mes, conjuntamente con el comandante Juan Santa María y los capitanes José María del Castillo e Ildefonso Burgos, los que pidieron el enjuiciamiento del gobernador Sola por malversador de fondos del Estado e intruso el Gobierno, acusación a la que hizo lugar el Congreso, el día 18. El 20 Barrenechea y Zapata hicieron una contrarrevolución, encarcelando a Santa María. Finalmente, el día 23 Zapata entró en Paraná, y el 27 el Congreso lo nombró gobernador interino. El coronel Sola, que permanecía encarcelado, fue puesto en libertad el 20 de julio del mismo año por un movimiento o golpe de mano que tuvo lugar en Paraná en la noche de aquella a la persona del ex-gobernador. Los conjurados y parte de las tropas aclamaron  en la mañana siguiente a Sola por gobernador, per4o habiendo el Congreso héchole saber de que se abstuviese de tomar el mando, Sola huyó a Nogoyá, donde había qudado Barrenechea. Finalmente, el 24 de julio el Congreso de la provincia declaró nula la acusación contra el coronel Sola, restableciéndolo en el mando, lo que se verificó el día 29, por hallarse éste último aún en Nogoyá.

El 23 de octubre del mismo año, Sola delegó el mando en Barrenechea, por haber marchado aquél sigilosamente a Gualeguaychú, ausencia que duró hasta el 12 de diciembre. El 20 de octubre de 1829 delegó nuevamente el mando en el coronel Barrenechea por tener que ausentarse para recorrer los pueblos de la provincia, regresando a Paraná el 4 de diciembre, en que reasumió el mando hasta el día 15, en que terminó su período, siendo reemplazado por el sargento mayor Pedro Pablo Seguí.

En el último período de su gobierno, Sola había reunido a los comandantes de sus departamentos con el fin de acordar la forma de resistir a las fuerzas de Buenos Aires que  pudiera enviar el general Lavalle, triunfante allí por el movimiento del 1º de diciembre de 1828 y para cumplir lo resuelto en aquella junta de guerra, Sola se ocupó activamente de la organización de las milicias entrerrianas con el fin de oponerse a la intromisión que se esperaba pero que no tuvo lugar. Sola había expedido una proclama a sus habitantes, contra Buenos Aires, a fines de 1828.

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El nuevo gobernador Seguí renunció a los cuatro días de haber sido elegido, recibiéndose interinamente del mando el coronel Sola, el cual fue reelegido para un nuevo bienio, designando secretario general a D. Ramón Pereyra en reemplazo de D. Celedonio del Castillo, que le había acompañado en el período anterior. Se adhirió a lo acordado el 12 de abril de 1830, en San Nicolás de los Arroyos, entre los gobernadores López y Rosas y el general Ferré, en representación de Corrientes y Entre Ríos. El 30 de julio del mismo año, se reunían en Santa Fe, representantes de las cuatro provincias litorales, en busca del tratado de alianza ofensiva y defensiva, que allí no se pudo ajustar y que recién se realizaría cinco meses después.

El 1º de noviembre de 1830 estalló un movimiento revolucionario encabezado por López Jordán, Pedro Espino, Justo José de Urquiza, Felilpe Rodríguez, Pedro Alfamendy, Miguel Acevedo, etc., que depuso al gobernador Sola, el cual apenas pudo reunir 300 o 400 hombres y por la gran deserción de sus parciales que iban a aumentar los 900 de López Jordán, se vió obligado a abandonar la provincia y refugiarse en Santa Fe, a donde llegó el 16 de noviembre, acompañado del comandante Pablo Taborda y unos 100 entrerrianos. Poco después Sola pasó a Buenos Aires, de donde regresó a Entre Ríos, siendo gobernador el general Pascual Echagüe, por la valiosa interposición del general Lucio Mansilla, instalándose en su estancia "La Ensenada", en el actual departamento del Diamante, pero habiéndosele creído complicado en las miras políticas que animaban al general Lavalle en su cruzada contra Rosas, el que invadió la provincia de Buenos Aires en agosto de 1840, Sola se vio obligado a emigrar a Paysandú en compañía del coronel Ángel M. Núñez, que había ido a Entre Ríos con una fuerte división de caballería, infantería y artillería, a proteger al general Lavalle, el cual fue derrotado por Urquiza en el distrito del "Animal", el 20 de julio de aquel año (1840), estancia del D. José María Usín, en el departamento de Gualeguay.

Un año después el Dictador Rosas ordenaba la confiscación de los bienes del general * Sola, quien no pudiendo resistir tan adversa suerte viéndose privado de patria y hogar y encarnizadamente perseguido por sus enemigos, la nostalgia abatió su espíritu y falleció en Paysandú el 2 de noviembre  de 1841. Había formado su hogar con doña Gregoria Albornoz.

En 1832 actuó como juez fiscal en el proceso por lesa-Patria mandado levantar por el Gobierno de Entre Ríos contra Francisco Lecoc y Pedro Mosqueira.

Según su biógrafo J. J. Alvarez, el coronel mayor Juan León Sola era alto, robusto, algo moreno y bien formado, de un carácter manso pero firme, de maneras naturalmente sociables y de un conjunto simpático e insinuante.

(1) El 19 de diciembre de 1827, el Ministro de Guerra y Marina de Buenos Aires, general Juan Ramón Balcarce, a nombre de su gobierno se dirigió al de Entre Ríos, remitiendo una espada de honor para el general Juan León Sola; como testimonio del alto aprecio a su persona.

* Fe de erratas: en vez de "general" debió decir "coronel mayor";


BIBLIOGRAFÍA: YABEN, Jacinto R., "Biografías Argentinas y Sudamericanas"t;, tomo V, 1939 (texto integral)

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